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Las cajas aportan a España por su obra social 1.514 millones, según la CECA
Las 46 cajas de ahorros españolas y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) invirtieron el pasado ejercicio en obra social un gasto estimado de 1.514,6 millones de euros, que supone un incremento del 13,2 por ciento respecto al año 2005.
 

Esta cifra representa además el haber superado ya la cantidad media anual que ha recibido España en fondos de cohesión de la Unión Europea durante el periodo 2000-2006, que ha sido de unos 1.500 millones al año.

Las dos áreas más favorecidas por esta obra social son la de Asistencia Social y Sanitaria y la de Patrimonio histórico artístico y natural. La primera de ellas recibió algo más de 487 millones de euros, con un incremento del 21 por ciento, sobre todo en cuanto a asistencia social se refiere. Es decir, las cajas destinan ya más del 32 por ciento de sus recursos de obra social a estos fines.

En la actualidad, las cajas y su obra social constituyen la primera red de asistencia privada de nuestro país para personas mayores, marginados y discapacitados.

Medio ambiente

La segunda de las áreas citadas recibió 157,1 millones de euros, con un aumento del 27,9 por ciento, pero buena parte de esa subida se ha destinado al medio ambiente, que es una de las preocupaciones que más auge está teniendo en las cajas de ahorros para destinar parte de su obra social.

Asimismo, las cajas de ahorros se han convertido en los primeros inversores privados de nuestro país en la restauración del Patrimonio histórico y artístico, con casi 70 millones de euros en 2005, frente a los 16 millones que la Administración había dedicado un par de años antes.

El área de Cultura y Tiempo Libre sigue siendo la que se lleva la mayor parte de la tarta de la obra social, 609 millones de euros, el 39 por ciento del total. Sin embargo, y a pesar de que su presupuesto se ha incrementado en un 6,5 por ciento, sigue bajando peso en el conjunto de la obra social, pues en 2005 representaba el 42,41 por ciento del total.

Por último, al área de Educación e Investigación se destinaron 261,4 millones de euros, con un incremento del 8,6 por ciento. Esa inversión supone el 17,25 por ciento del total. No obstante, hay que resaltar que la mayor parte del presupuesto se destina a la investigación.

Recientemente, el presidente de la Fundación de Estudios Financieros, Xavier Adserà, recomendaba -en un estudio sobre el modelo de negocio de las cajas- una mayor aportación a obra social. Esta recomendación partía de otra previa: la conveniencia de que estas entidades emitan cuotas participativas para hacer frente a las exigencias de recursos propios para su expansión, ya que van a necesitar más de lo que obtienen sólo por la retención de beneficios.

El 23,5% para obra social

La totalidad de las cajas devuelven a la sociedad en torno al 23,5 por ciento de los beneficios que obtienen en su apartado de obra social, el resto lo destinan a reservas. Por su parte, los bancos dedican a reservas en torno al 40 por ciento, y el 60 por ciento restante lo reparte entre sus accionistas por medio de dividendos.

En el informe de la Comisión para el estudio de la obra social, aprobado el pasado 21 de marzo por el consejo de la CECA, se recogen cuatro cuestiones «esenciales para orientar el futuro de la obra social».

La primera de ellas se refiere a su diferenciación frente a las actividades públicas propiamente dichas. A juicio de las cajas, la obra social debe, en ciertas ocasiones, anticipar acciones que posteriormente sean continuadas por las administraciones públicas, pero advierte que esas actuaciones deben ser temporales y extenderse sólo hasta el momento en que las administraciones inicien sus propias acciones.

Sin relaciones "de tutela"

En ese sentido, el informe señala que «no deben existir relaciones de tutela entre la Administración pública y su función al servicio del interés general y la obra social de las cajas de ahorros». Da por hecho que habrá servicio al interés colectivo, pero «sin convertir a las cajas en entidades gestoras de un servicio público de modo permanente». Asimismo, indica que las cajas «no deben participar en una descentralización por funciones de la labor de las administraciones públicas».

Las cajas apuntan que no debe olvidarse que las actividades de obra social suelen tener un ámbito reducido a la zona geográfica en que actúa la caja que las patrocina o, incluso menor, Sin embargo, algunas de las tareas que pretenden impulsar la misión social de las cajas pueden aconsejar la colaboración de varias o muchas de estas entidades.

Sólo en Madrid y en Cataluña no hay una legislación comunitaria que obligue a las cajas a invertir en obra social. En Cataluña si hay unos convenios de buena voluntad y colaboración, pero sin ninguna obligación, con las cajas en cuanto a obra social.

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